Todavía no me recupero del fraude que fue el viaje al desierto con la caravana de camellos tirados por un bereber con vaquero Levi`s. El campamento, que sospecho los bereber montaron sobre una autopista, cubierta de arena solo para la ocasión, consistía en una cantidad de gente sacandose fotos unos a otros abrazando un camello. Mientras, tomaban cerveza y buscaban donde tirar la lata para no contaminar la naturaleza.
Entonces decidí que no quiero ser más una turista. Quiero pasar fin de año en los territorios ocupados de Palestina, o un campo de refugidos, o irme en las vacaciones de invierno como cooperante a Sudán.
Hay muchas posibilidades para hacer turismo sin ser turista, solo que es mucho más caro y aparentemente, bastante menos cómodo.
