Supongamos que uno se ha estado preparando para ser periodista de guerra, más o menos, unos veinte años. Desde que en cuarto de liceo, la inspectora le preguntó:
- Que quiere ser cuando sea grande?
- Periodista de guerra. -
Pero la inspectora dijo que no, que no podia ser. No me acuerdo porque. Peor el flaco Aníbal, que quería ser astronauta, y le dijo que donde iba a estudiar para astronauta. Las opciones posibles no era muchas para la inspectora de cuarto año. El flaco Anibal es profesor del liceo. Yo, todavia nada.
Veinte años.
Entonces
uno se encuentra
frente a la guerra
en el desierto
con el dinero
para ir a verla
y volver a contarla.
O no volver, que es lo mismo.
No creo, estoy casi segura, que tal conjunción de eventos, se de alguna otra vez, ni en esta, ni en la próxima vida.
- Que quiere ser cuando sea grande?
- Periodista de guerra. -
Pero la inspectora dijo que no, que no podia ser. No me acuerdo porque. Peor el flaco Aníbal, que quería ser astronauta, y le dijo que donde iba a estudiar para astronauta. Las opciones posibles no era muchas para la inspectora de cuarto año. El flaco Anibal es profesor del liceo. Yo, todavia nada.
Veinte años.
Entonces
uno se encuentra
frente a la guerra
en el desierto
con el dinero
para ir a verla
y volver a contarla.
O no volver, que es lo mismo.
No creo, estoy casi segura, que tal conjunción de eventos, se de alguna otra vez, ni en esta, ni en la próxima vida.